—¿Quién eres para responderme de esa forma y no agachar la cabeza? —se movió veloz y con su mano agarró mi cuello. Mi cuerpo reaccionó y me convertí en bestia. Le mostré mis colmillos sin consideración—. ¡Joder, eres la chica arcoíris! La que tiene a todos los dioses nerviosos. —Al tenerla de cerca pude notar que su lado izquierdo de cabello oscuro, el cual ocultaba el ojo, ahora al descubierto no es blanco, es negro.
—Esa soy, ¿y tú quién eres? —pregunté sin ningún problema y Berwin da un apr