—Al llegar a su paradero encontré un eco insoportable y tuve que salir —con la palma abierta, di palmadas en mi oído y pongo la cabeza ladeada—. Es imposible aguantar ese ruido.
—Es un astuto —Bran se tiró el cabello hacia el lado—. Una vez se rumoreó que había un vampiro que tenía el don de bloquear su ubicación y era como un eco agudo para los demás.
—Literalmente, lo hace invisible —susurré y Bran asintió serio.
—Por eso nunca conseguimos su escondite y nadie tenía idea de su paradero —todo