―Sabes que siempre te recibiré. ―Alastahir se puso en pie para acercarse a ella. ―Vamos, siéntate en mi sofá, acompáñanos. ―Sonia se puso en pie de inmediato.
―Yo almorzaré en la cafetería, señor. ―Sonrió un poco incómoda. ―Los dejaré solos. ―Con torpeza tomó su bolso y salió del lugar, a Alastahir se le hizo demasiado extraña su reacción, pero al recordar como su esposa la atacó días atrás, solamente suspiró. Su mujer fue injusta.
―¿Por qué no llamaste para decirme que venías? Yo podría…
―¿