―¿Regresarás muy tarde? ―Ginebra lo miró desde la cama, han pasado dos semanas desde que se sometió a la prueba y él parece ignorarla todo el tiempo. ―Bichito, te estoy hablando. ―Alastahir como siempre hace, asintió sin más.
―Y espero encontrarte aquí. ―La voz gruesa, como siempre la tensó, pensó que tenía el juego ganado y ese despiadado hombre invirtió los roles. ¿Cómo no pensó en que él ya no era el mismo después del accidente?
―Blake vendrá a casa, creo que saldremos a comer. ―Suspiró. ―Si