Alastahir llegó a casa, cansado por las terapias y aburrido de los tantos problemas que está teniendo con el proyecto que está en el exterior. De su cabeza no sale las palabras de Freya, esa mujer que solo era dulzura y quien era incapaz de lastimar a nadie con sus palabras, le dijo cosas que realmente le llegaron.
―Señor. ―Donald se acercó a su jefe. ―Tenemos la información que nos pidió. ―Le tendió un sobre, Alastahir lo abrió de inmediato y al ver las fotos una sonrisa se dibujó en sus labi