Ginebra molesta por la interrupción, miró al hombre apuesto frente a ella con superioridad, ¿Quién se cree él que es para meterse en lo que no le importa?
―Hasta donde tengo entendido tú no estás en la conversación. ―La ira en esos ojos ocasionó gracia en el desconocido. ―Pero no voy a perder el tiempo contigo. ―Se centró en Freya quien aun se acaricia la mejilla por el repentino e inesperado golpe que recibió. ―Te lo he dejado claro, mantén tu distancia o lo pagarás muy caro. ―Tras echarle un