El reloj en la pared marcaba las 9:06 de la mañana. La oficina tenía ese silencio tenso que precede a una tormenta. Sofía mecanografiaba un informe de seguimiento financiero, pero su mente no dejaba de reproducir la noche anterior: la mirada de Alejandro, su proximidad, y esa frase final que le dejó helada en el asiento trasero del auto.
“Volverás a verme. Pero no sé si seguiré siendo el mismo.”
Era una advertencia. O una confesión. O ambas cosas.
—Sofi —susurró Clara, asomándose desde su escri