—Estás bromeando, ¿Verdad, hermanita? —fue lo único que atino a decir su hermano mientras la miraba con incredulidad.
Ella lo miró con algo de compasión por la cara cómica que él tenía, sabía que su hermano se resentía un poco de que ella siempre fuera sobresaliente mientras que él se quedaba inevitablemente rezagado.
—No, hermanito. Mira mi nuevo carnet —al decir esto sacó el carnet que tenía en el bolsillo de su chaqueta.
La sola muestra del carnet bastó para que su hermano se uniera a la cel