Rachel no lo podía creer, si antes era un sueño, ahora se había transformado en una increíble fantasía.
—¡Setecientos cincuenta millones de dólares! —dijo Rachel cuando pudo volver a hablar y aún así, la voz le salió como estrangulada.
—Ni un dólar más ni uno menos, eso es lo que pasará a tu cuenta personal, Rachel.
Rachel creyó que se desmayaría, ella ni siquiera había soñado que esa cantidad de dinero pudiera estar junta en una cuenta de banco y mucho menos podía imaginarse los billetes uno a