Patrick se echó a reír de nuevo y usando el mismo tono de ella le dijo:
—Por supuesto, cariño. Será un placer —le dijo para luego hacer una seña al camarero para que le trajera la cuenta.
—¿Puedo llevarme la botella de vino? —dijo Rachel en un arranque— Me encantó su bouquet y sabor. Y eso que es la primera vez que tomo licor, al menos uno tan fino.
—Pues debe serlo, la botella cuesta unos cinco mil dólares más o menos.
Rachel se sorprendió un poco, aunque no mucho, todo el ambiente se respirab