Rachel pronunció estas palabras con un infantil entusiasmo que hicieron que Patrick la admirara un poco más, una mujer de mundo hubiera preguntado para dónde iban a ir, o sí iban a un lugar muy importante, y mil cosas más que se le podrían ocurrir a un adulto, pero no a un niño, y ella lo había hecho. Eso hablaba mucho de su desinterés económico y de su inocencia.
—Por supuesto que sí, querida —le dijo sonriendo— Y podremos ir a donde tú quieras.
—¿En serio? ¡Wow! —lo dijo llevándose la manos