—Entonces creo que lo haremos mañana en la noche, después que cenemos, por supuesto.
—¿Me vas a llevar a cenar fuera de nuevo mañana? —dijo ella con un tono que no estaba exento de coquetería.
—Y hoy también, y pasado mañana, y los días que siguen hasta que te aburras de mi.
—Yo creo que nunca me aburriré de ti —lo dijo en su inocencia, quizás pensando en que sería bastante difícil aburrirse con tanto dinero disponible y no por estar con él.
Pero Patrcik se sintió un poco conmovido por la firme