NARRA ALBERT
Abro mis ojos y veo a la m*****a de Clarisse que me tiene esposado en la cama y todavía sigue con su necedad de que la ame, de que ella es dueña de mi corazón, esta loca esa mujer, ya me tiene casi desnudo y le grité que no seré de ella jamás así me drogue y la muy desgraciada volvió a inyectarme alguna droga porque después me sentía un poco mareado, de allí ya no sabía nada de lo que ocurría en esa habitación.
Solo recuerdo que estaba casándome con Dianne con mi rebelde que estaba