Capítulo 12. La mente superior.
Jacob.
Me di una ducha para bajarme la borrachera. Estaba muy seguro de que aún podía caminar erguido porque del camino de la oficina de mi beta a mi cuarto el piso se mantuvo estable.
Anita se encontraba acurrucada en su mantita sin percatarse del caos que era su vida: Huérfana de madre, con necesidad de unas 10 siestas al día, sin un futuro claro y pronto iba a tratar con un perro estúpido que fue el causante de toda su ansiedad, angustia y desesperación.
Pensándolo bien, esta bola de pelos es