Capítulo 11. Me veía caliente.
Dalila.
-¿Otra malteada, Dylan? Si sigo así en un mes seré una pelota.- dije después de mi tercera malteada. Próximamente cuatro. Estas cosas eran adictivas.
-Tranquila, preciosa. Solo te estamos engordando para que te quedes con nosotros.
Cuando terminamos de comer el más delicioso pollo, fui arrastrada/ abrazada / conducida de la mano a la calle principal. Aquí además de estar las grandes tiendas de ropa estaba la tienda con batidos de los que me han estado llenando a reventar.
Martha, la due