Fernando Cortez
Después de ducharme, vi que Helena se abrochaba el uniforme y me entraron ganas de quitármelo otra vez. Me acerqué a ella lentamente, sin que se diera cuenta, y la envolví en un abrazo por detrás. Todavía estaba mojado. Ella se giró y me dio un beso, y dijo mientras buscaba en la cama con la mirada su boina.
- Deberías vestirte pronto. A veces te gusta jugar con el peligro, Cortez. ¿Te imaginas si ahora viene alguien y nos pilla en esta situación? Realmente he perdido la cordur