Fernando Cortez
2 meses después...
Acaricié la larga cabellera negra de Helena que dormía sobre mi pecho serenamente. Bajé la cara para mirarla mejor, era un hábito que adquirí con el tiempo, después de estar a su lado. ¡Admírala mientras dormía, se volteó de lado y siguió durmiendo! Aproveché para ir al baño y luego me quedé un rato en la ventana mirando la calle, extrañandome en la cama Helena se levanta y se sienta en la cama mirándome todavía confundida buscándome.
Estamos tan acostumbrados