Helena Hernandez
Cuando Klaus me pidió que viniera de inmediato a conocer a Cortez, en cierto modo me preocupé un poco, pude ver en los ojos del teniente que probablemente Fernando no estaba bien, así que le pregunté ¿por qué tenía esa angustia en los ojos? Y el mismo me dijo que García estaba en la oficina de mi general, tragué saliva al pensar en lo doloroso que debió haber sido para mi general tener que ver aparecer nuevamente frente a él al hombre al que llamaba amigo, y, por supuesto , bur