Fernando Cortez
Mientras camino hacia mi oficina, no puedo evitar pensar en la noche anterior en la que estuve en casa de Helena y en cómo logramos conversar de una manera serena y pacífica. Aunque no sé si podemos llamar conversación a lo que estábamos haciendo. El problema es que no podía concentrarme en hablar con ella de nada, con esos mini pijamas que llevaba Helena.
Podía ver sus pechos perfectamente, pues la parte del pijama era casi transparente y marcaba su cuerpo, era muy tentador hab