Mundo ficciónIniciar sesiónEl desayuno terminó con Norah negándose a llevar otro pedazo de comida a la boca. No soportaría más alimento, su estómago ya le exigía que se detuviera. Albert solo la miró con burla en la cara, y si no fuera por su educación de doncella, y porque ese hombre era el que la tenía presa, ya le habría lanzado la comida en la cara.
Regresó a su habitación, otra vez, en los brazos del Duque, sin permiso de salir, solo de estar frente a los ojos del hombre todo el tiempo. Las puertas de la h







