Mundo de ficçãoIniciar sessão―No… no quiero hacerlo.
Su delicada voz casi lo detuvo, pero la cara sonrojada de su esposa, aquellas mejillas rosadas y los ojos nublados impidieron que sus manos dejaran de tocar esa suave piel.
―No puedes decirme que no con esa cara, Norah.
El pequeño murmullo de queja en la boca de Norah se contuvo con otro beso. Tan apasionado como el anterior, incluso más, dejándola inhabilitada para empujarlo y decirle que no.
Sabía que no estaba bien, que no debía segui







