La multitud que observaba se dispersó, después de todo, al ver a una pareja tan cariñosa les causó cierta incomodidad. Los labios de los dos se separaron muy lentamente, pero la mirada de Alejandro hacia Clara seguía siendo intensa y apasionada.
—Eres muy atrevido— dijo Clara, que ya llevaba mascarilla y, después de ese largo beso, ahora inhalaba con fuerza, mirándolo con gran reproche. —¿Quién te dijo que podías besarme?
—Si quiero besarte, lo haré. No pienso tanto en esos pequeños detalles— re