Pol regresó al Atemporal Club. Esperanza, al enterarse de la noticia, lo estaba esperando en su habitación desde hacía muchísimo tiempo. La puerta se abrió de un golpe, sacudiendo incluso el lujoso candelabro de cristal que había en el techo.
Al ver a Pol entrar tan furioso, Esperanza se asustó tanto que su delicado cuerpo temblaba. No se atrevía a mirarlo directamente a los ojos, se encogía en una bola de humildad. Héctor, que estaba detrás de ellos, también estaba visiblemente consternado, co