—¡Por Aarón, por Aurora, por todas las personas que Ema dañó!
En el pasillo junto a la ventana. En este momento, ya era de madrugada y Alejandro no tenía sueño. Permanecía de pie inmóvil junto a la ventana, con los ojos rojos de tanto mirar hacia afuera. Inmediatamente llamó a Rodrigo para que se reuniera con él.
Rodrigo primero dejó a Noa en casa y la dejó con Luisana. Luego condujo rápidamente hasta llegar junto a Alejandro.
—Alejandro, no te preocupes, ya he contactado con la gente del bajo m