Clara y Aarón fueron llevados por personas de la familia Pérez, y la policía arrestó a todos esos matones.
El suelo estaba lleno de sangre, un escenario de destrucción desoladora y dantesca.
Alejandro se mantenía en pie, muy firme y serio, con un arma en la mano. Con su alta habilidad en combate, derrotó a esos matones, sin ningún esfuerzo aparente, ni siquiera despeinándose. Aun así, se sentía más agotado que cuando luchaba valientemente en el campo de batalla.
—Alejandro.
Víctor, acompañado de