Julio compartió la noticia con sus tres esposas, y todas quedaron impactadas, deseando acompañarlo para visitar a Clara, pero él se los impidió.
Después de convencerlas a regañadientes, envió a sus familiares de regreso a Valencia. Julio, seguido de su secretario y su guardaespaldas, salió del aeropuerto y, como esperaba, vio a Pol de pie junto a un lujoso coche, esperándolo de manera muy respetuosa.
—Julio, muy buenos días—saludó Pol con una sonrisa amable y una profunda reverencia.
Julio refle