Capítulo895
Teófilo estaba sorprendido. —¿Ya no eres el presidente?

—Nunca quise ser presidente. Todo lo que hice fue por ayudar a Clara.

—¡Vaya, primo mayor, eres impresionante!

La nariz recta de Teófilo se acercó lentamente al perfil atractivo de Diego, y su aliento cálido se derramó sobre sus contornos bien definidos.

Diego se quedó por completo sin aliento, y sus dedos sintieron un pequeño hormigueo indescriptible, como una corriente eléctrica, mientras vertía algo de vino tinto de su copa, que cortó la
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