Ema se quedó perpleja por completo.
Inocente y pura, ¿estas palabras realmente la describían? Las sentía más adecuadas para describir a la abnegada madre de Alejandro, Elena. A medida que Enrique hablaba, estas palabras le sonaban cada vez más irritantes.
—Pero ahora parece que tal vez no necesites mi protección—Enrique dijo con ceño fruncido. —Incluso sin mí, encontrarás la manera de conseguir todo lo que deseas y te vengarás con todas tus fuerzas de las personas que odias.
Ema se estremeció, s