Enfrentándome a tanta gente, siendo la mayor, ¡cómo se atreven a humillarme de esta manera!
—¡Jajaja…! precisamente porque soy la dueña de la familia Hernández, ¡debo educar adecuadamente a esta joven! —Ema miró ferozmente a Clara y dijo: —Clara, este es villa Marejada, ¡no la villa Hermosa de tu familia Pérez! Como la esposa del presidente de la junta directiva de la familia Hernández, como la dueña de la familia Hernández, ¿no puedo permitirte que derrames sangre e insultes aquí?
Alejandro no