Clara no se sintió incómoda en absoluto. Si había alguna incomodidad, era la que sentía hacia Pol. A pesar de sus claras preferencias, nunca menospreciaba ni despreciaba a nadie. Había sido educada con muy buenos modales.
—¡No hay problema! Si no nos permiten entrar, esperaremos a que abran y volveremos luego. Vámonos por ahora—Clara no quería causarle inconvenientes a Pol y simplemente dijo de manera tranquila: —Si quieres montar a caballo, puedes ir a mi establo en casa. Es lo mismo y, vas a d