Aarón, lleno de culpa, se disculpó repetidamente: —Lo siento, señorita Clara, lo siento. No cuidé adecuadamente deInés. Puedes castigarme.
—Hermana, ¡no lo castigues! Ya está muy ocupado y cansado, y se ha ocupado personalmente de mí. Realmente ha hecho todo lo posible. Por favor, no te enfades con él—Inés dijo con la cara pálida, suplicando constantemente, temiendo que estuviera siendo una carga para Aarón.
—Aarón, te castigaré llevando a Inés a dar un paseo ahora mismo. Llévala al mejor restau