—No lo haré. Ya no quiero bailar— dijo Noa mientras disfrutaba de su jugo y pastel en el cómodo sofá del rincón. ¡Estoy muerta del cansancio! ¡Pero aun así Rodrigo insistía en sacarla a bailar!
Ella había visto a sus padres y a Leona bailar antes, pero se sentía insegura. No creía que tuviera la habilidad para ello y temía ser la burla y el centro de atención de todos.
—No, está bien, te enseñaré poco a poco, solo déjate llevar Noa— Rodrigo se inclinó hacia ella, poniendo sus manos con pacienci