—Por supuesto que me gustas— respondió Rodrigo.
—¿Es el tipo de gusto que se llama amor? — preguntó Noa.
Rodrigo carraspeó suavemente, y sus mejillas se sonrojaron un poco. —Sí, es ese tipo de gusto que tu segundo hermano tiene por tu cuñada.
Los claros ojos de Noa se iluminaron, mientras sus pequeñas manos jugaban con los botones delicados de la camisa negra de Rodrigo.
—No lo sé— respondió.
Rodrigo suspiró en silencio y sonrió con amargura. —Bien, entonces, debes dormirte pronto.
—Pero me gust