Clara y Aarón, después de arreglarse, se prepararon para regresar a la Ciudad de México, con los medicamentos proporcionados por Leticia.
—Clara, ¿tienes prisa por irte? ¿No te quedas a comer? La comida está a punto de estar lista— dijo Luz, que llevaba un delantal, apresurándose hacia ellos.
—No es necesario, Luz, estoy ansiosa por regresar— respondió Clara, y luego se acercó y levantó el rostro sonrosado de Luz, que tenía un toque de humo y fuegos artificiales en él. Clara lo examinó detenidam