En el momento en que Clara cayó desmayada, Pol la abrazó profundamente en sus brazos. Sus profundos ojos oscuros, se llenaron de llenaron de rabia, y gradualmente comenzó a a enloquecerse.
Alejandro se quedó solo, de pie inmóvil en medio de la tierra helada y nevada, con una capa de nieve sobre su cabeza y hombros. Estaba esperando pacientemente, preparado para pasar toda la noche allí si era necesario.
De repente, la puerta de hierro fuera de la mansión se abrió. Alejandro se iluminó como si hu