El nombre de Alejandro seguía siendo una presencia ineludible en la vida de Clara hasta el día de hoy.
Pol, al ver que su rival le llamaba, un destello frío cruzó por sus cautivadores ojos dorados. Llamó suavemente: —Clara.
Los ojos de Clara se oscurecieron un poco, pero aun así optó por responder: —Hola.
En ese momento, la decepción llenó completamente los ojos de Pol, mientras que su corazón estaba lleno de odio y resentimiento hacia Alejandro.
Mientras tanto, Alejandro estaba observando fijam