—......—César volvió a quedarse en silencio.
—Los tres años pasados, le debo demasiado.
Alejandro soltó un suspiro profundo, bajando la mirada con melancolía: —Si puedo devolverle, aunque sea un poco, ya eso sería algo.
*
En la noche.
En la cabaña privada de Clara, Diego y Javier se enteraron sobre los problemas en los negocios de su hermana y dejaron sus trabajos para ir a verla.
En la biblioteca, Javier estaba sudando intensamente mientras se sentaba frente a la computadora. Sus dedos volaban