Mientras veía cómo Alejandro se preparaba para darle un puñetazo en la cara a Víctor, Clara llamó angustiada: —¡No le pegues a mi hermano!
El corazón del hombre latía rápidamente y su puño, con venas hinchadas, se detuvo en el aire de repente.
En ese momento de distracción de Alejandro, Víctor vio la oportunidad y le zampo su merecido coñazo.
—¡Ugh!
Alejandro sintió dolor en sus labios, el sabor de la sangre llenó su boca, pero solo dio un pequeño paso hacia atrás bajo el impacto del puño.
Clara