Al llegar a la villa privada de Clara, ya era de madrugada.
Inés estaba preocupada por su hermana, se mantuvo despierta sin atreverse a dormir, sus ojos enrojecidos y con una mirada que inspiraba compasión.
—Inés, no te culpes más, tu hermana mayor está bien. ¿No tienes clases temprano mañana? Ve a dormir rápido, —dijo Clara mientras se sentaba junto a Inés y le acariciaba el brazo.
—Hermana, ¿soy... una inútil? De niña siempre me protegías, pero ahora que he crecido... no puedo hacer nada por t