En la sala de emergencias del hospital de la Ciudad de México.
Beatriz ha recibido transfusiones de sangre, pero aún no está fuera de peligro. Se dice que cuando la trajeron, su rostro estaba pálido y casi transparente, con una horrible herida profunda en su muñeca.
En el pasillo, la familia Sánchez estaban presentes, tanto Enrique como Leona.
Ema está sufriendo mucho, había llamado a Beatriz una y otra vez, y llorado innumerables veces.
—Ya, ya, eres mayor y no puedes soportar tanto llanto...