—¡Qué vergüenza! ¡Te estás aprovechándote del peligro de los demás! —La expresión de Enrique cambió drásticamente y golpeó la mesa furiosamente mientras se levantaba.
—Padre e hijo, ajustando cuentas. Papá, ¿no es esto lo que me enseñaste desde pequeño? —Alejandro mantuvo una expresión tranquila y levantó la cabeza con calma.
—¡Realmente eres una serpiente muy avara que quiere tragarse un elefante entero! Ya has obtenido lo suficiente, te hice sentar en el puesto de presidente que originalmente