El trámite del divorcio se completó, lo que significaba que la conexión de trece años entre Clara y Alejandro había llegado a su fin. Si recordaba correctamente, después del octogésimo cumpleaños de su abuelo, sería el momento de que Alejandro y Beatriz se casaran.
Beatriz finalmente cumpliría su deseo y podría mostrar abiertamente su identidad al mundo. Al pensar en esto, Clara no sintió arrepentimiento, solo deseó felicidad. Después de todo, solo Beatriz podía estar con Alejandro para siempre.