—¡Rodrigo! ¿A dónde me estás llevando? ¿Qué más planeas hacerme?
Jimena, que acababa de gritar desafiante, de repente se llenó por completo de pánico, pero aún así se mantuvo terca y se negó a suplicar, gritando furiosamente hacia la alta y sombría figura que se alejaba: —¿Olvidaste el juramento que hiciste frente a la tumba de papá? ¡Prometiste protegerme y cuidarme toda la vida! ¿Esto es lo que haces en honor a papá?
Al escuchar esto, Rodrigo detuvo al instante sus pesados pasos.
Miles de pens