Rodrigo no pudo detenerlo de absolutamente ninguna manera. Alejandro en persona llevo a Noa, quien aún estaba en estado de inconciencia, de regreso a la mansión en Bahía Luna. Todo esto sucedió demasiado rápido, avergonzando a toda la ciudad y causando un gran revuelo.
Sin embargo, cuando el abuelo Fernando se enteró de la terrible noticia, su primera reacción no fue preocuparse de que Noa manchara la reputación del grupo Hernández, sino que sintió una gran ansiedad por traer a su amada nieta de