Bajo la operación clandestina de Alejandro, los subordinados del grupo Rodríguez se presentaron voluntariamente en la comisaría, con una expresión desaliñada y muy ansiosa, confesando con gran pesar y sinceridad ante todos, y detallaron completamente todos los delitos, coincidiendo con la información que tenía la policía. Con sus palabras firmes y claras su expresión sincera, resultaba muy convincente.
El padre del joven agraviado originalmente quería profundizar en el asunto, asegurándose de en