La tensión en el corazón de Víctor aumentaba aceleradamente, su corazón latía más rápido.
—Víctor, sálvame—Noa dijo con voz muy temblorosa, su rostro sin color, las lágrimas rotas cayendo desbordadas de sus largas pestañas, golpeando el corazón de Víctor como fuertes pedazos de cristal.
Quería consolarla, pero en este momento, cualquier palabra de consuelo hacia la rehén podría provocar al secuestrador y empeorar su terrible situación.
Víctor miró profundamente a Noa y luego desvió la mirada hac