Al ver a Teófilo, los demás miembros de la familia Pérez se sorprendieron muchísimo.
Leticia, con los ojos muy abiertos, corrió hacia él en tres zancadas: —¿Cómo viniste?
—El padre de Diego tuvo un problema, así que definitivamente tenía que venir a ayudar. Tía—la cara bonita y delicada de Teófilo estaba cubierta por completo de finas gotas de sudor, y levantó ligeramente la comisura de los labios.
Leticia se sintió muy incómoda y bajó la mirada.
Ella misma lo echó, incluso alertó a la familia L