Pol, con una mirada fría y llena de intenciones asesinas, sus labios pálidos apretados en una línea.
Al ver a Alejandro acercándose amenazadoramente hacia su dueño, Héctor, el competente secretario, abrió ampliamente los ojos y se lanzó al encuentro.
—Alejandro, este es el territorio de la familia García. ¿Realmente quieres causar problemas aquí? ¿No temes avergonzar a Julio y a Clara?
Alejandro, con destellos de frialdad en sus ojos, levantó fríamente sus delgados labios. —Lárgate.
—Pol, por fa