—Alejandro, ¡eres verdaderamente un ser despreciable! — Pol apretó los dientes con fuerza, y las comisuras de sus labios, manchadas de sangre, temblaban.
—¿Despreciable? Solo estoy castigándote a tu manera.
La mirada fría de Alejandro se entrecerró—Pol, jugar sucio, lanzar indirectas, todos lo hacen. Simplemente no estoy dispuesto a usar esos métodos en tu contra, no quiero ser una persona tan venenosa como lo eres tú. Pero la condición es que no te metas con Clara, ni con sus seres queridos. De