—Rubén, ¿qué ha pasado? Papá estaba bien hace un momento, ¿cómo es que de repente empeoró? — Clara se sentó en el sofá, sosteniendo la mano fría de su padre, sintiendo un fuerte nudo en la garganta por la angustia.
—Clara, tu padre está bien. Julio, al ver a su hija, forzó una leve sonrisa.
Las lágrimas inundaron los ojos de Clara. —¿Cómo puedes decir que estás bien? Tu rostro está tan pálido. Estás más pálido que yo. Obviamente estás débil ahora. Observó muy preocupada el rostro de su padre, si